domingo, 23 de noviembre de 2008

diario de escritor

Definitivamente reflexiono sobre mi ensayo y la dicotomía presentada por Flusser me siento aún con más ganas de escribirlo. Dice Flusser: “en el caso del ensayo viviré mi tema y dialogaré con mis otros”. A modo de síntesis entre lo que Flusser dice y lo que se hablo en clase estoy en condiciones de optar por una forma particular de ensayo: la de estructura espiralaza, que recorre el tema implicándose en él y que por el otro lado no pretende aclarar el problema sino volverlo más enigmático. Al plantearme el desarrollo de mi trabajo pretendo ir recorriendo el tema bajo la dirección de determinadas premisas sin que esto termine por plantear una respuesta cierta a la incógnita. El asunto pasa por meterme en el tema, y no perderme en él, tratar de dejar aunque sea en claro un atisbo de reflexión para que quien lo lea no se enfrente a soluciones, sino a problema. La idea concreta de mi ensayo, hablar sobre las implicancias ideológicas de leer una crónica se traslada a las propias características del ensayo que también cuenta con sus particularidades de lectura.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Citas para el ensayo

Ensayo:
Citas
“Digo: mirar donde parece que no pasara nada, aprender a mirar de nuevo lo que ya conocemos. Buscar, buscar, buscar. Uno de los mayores atractivos de componer una crónica es esa obligación de la mirada extrema. Para contar las historias que nos enseñaron a no considerar noticias”
Martín Caparrós- Prólogo “La Argentina crónica”

“Nos convencieron de que la primera persona es un modo de aminorar lo que se escribe, de quitarle autoridad. Y es lo contrario: frente al truco de la prosa informativa la primera persona se hace cargo, dice: esto es lo que yo vi, yo supe, yo pensé
Martín Caparrós- Prólogo “La Argentina crónica”

“Cada mañana se nos informa sobre las novedades de toda la tierra. Y sin embargo somos notablemente pobres en historias extraordinarias. Ello proviene de que ya no se nos distribuye ninguna novedad sin acompañarla de explicaciones. Con otras palabras, ya casi nada de lo que acaece conviene a la narración, sino que todo es propio de una información”
Walter Benjamín- “El narrador”

domingo, 16 de noviembre de 2008

Epigrafe del ensayo

Si bien la idea de mi ensayo aún se me presenta bastante difusa, creo estar en condiciones de aunque sea acercar algunas inquietudes en relación al problema sobre el que pretendo argumentar. La idea del ensayo girará en torno a la crónica y su inclusión como género periodístico, tomando como punto de partida la reflexión que Caparrós hace sobre el género. Para eso cuento con una primer cita que marcará el recorrido del resto del ensayo:

“La crónica como aquel género que cada vez se publica menos”. En relación a esto la idea es trazar intertextualidades con la visión de los autores de las crónicas del libro “La Argentina crónica”. En relación a esto también considero interesante la propuesta de pensar el modo en que se da la relación de tiempo entre el proceso de escritura de una crónica, sus implicancias ideológicas y la posibilidad de que un medio destine el dinero para una investigación de ese calibre. La idea del ensayo es trazar una hipótesis sobre por qué el periodismo no le da lugar a la crónica. Una primera aproximación tendrá que ver con el ensayo de Benjamin, y la idea de un público lector que no está dispuesto a escuchar historias. De este modo el ensayo trazará una perspectiva de un doble juego: por un lado la implicancia política de escribir una crónica y por el otro la implicancia ideológica de que un medio masivo la publique.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Campo con rubia
No recuerdo cuanto hace que estoy acá arriba, debo confesar que tampoco me importa demasiado. Se que estoy, otra vez, esperándote. En unas horas estarás por acá de nuevo, la idea de pensarte me vuelve a estremecer, te miraré y estoy seguro de que que volveré a sentir esa nostalgia, lo se porque me pasó y me pasará, las cosas son así y no quiero cambiarlas. Como cada verano, cuando el sol cae detrás de ese molino aparecerás, justo después del susurro del viento, justo cuando empiezo a pensar que no vendrás, siempre es así, y la nostalgia, si yo pudiese explicar esa nostalgia. Recuerdo el pasado año, recuerdo haberte esperado largo rato, recuerdo haberte visto como nunca antes, no espero nada más de vos. Hoy es el primer día de este nuevo verano, ya han pasado 14 años desde aquella primera vez y nadie podrá bajarme. Todo se repite, vendrás por allá atrás, justo donde los girasoles pierden su forma, allá donde el cielo se confunde con el paraíso, allá estarás, todo será como siempre, yo te espero como nunca. Correr, correr y correr por el campo, nunca nadie te detuvo, siempre con tu vestido celeste, mocasines blancos, esa mueca de sonrisa que en realidad nunca supe si es tal, allí viene la muchacha más rubia y más hermosa que jamás haya conocido. Te espero con anisas, se que estás por venir. El tibio sol riega esta inmensa llanura, el viento me recorre la cara, siento el alivio de saber que vendrás ¿quién soy?, ¿qué hago acá arriba? Te espero. Nunca me hablaste, así sos, creo que tampoco me viste, siempre corres, jamás contemplaste por dónde, tu búsqueda parece transcurrir por otros caminos. Allá venís, estas de nuevo, sabía que te tendría. Venís corriendo, a medida que te acercas puedo ver el dibujo de tu sonrisa, la más hermosa rubia viene de nuevo, está acá, te miro y me quedo sin palabras. Hoy me vas a ver, hoy vendrás por mi, pasarás por debajo mío, te detendrás y ya no habrá más nada que decir, ¿y si bajo de acá arriba?, ¿y si voy a su encuentro? No, ella me verá. Estas cada vez más cerca. Momento. Veo tus mocasines, también tu sonrisa, pero el vestido celeste, el vestido celeste no está, ese el de siempre, el que tanto me gusta. Un largo vestido blanco acompaña tu andar. Tu felicidad parece no tener límites, tu sonrisa es una daga, sos tan feliz que me entristezco hasta el límite. Ya no volverás por acá, lo se porque te conozco, lo se porque lo imagino, lo se porque ya no tenés ese hermoso vestido. Me bajo de acá ya no vuelvo.

cuento con palabras

sábado, 18 de octubre de 2008

reflexion sobre la mitad de la cursada

- Este cuatrimestre hago la de Güichal, el taller de escritura ¿qué onda?
- Y mira vas a tener que escribir, y no te atrases porque no la levantás nunca más
Las palabras de Laura todavía me rebotan en la cabeza, ¿ un taller de escritura? ¿qué vamos a escribir de nuevo? Primer día de clase. Bloques, bloques y más bloques. El miedo se empieza a hacer presente. ¿Todo eso habrá que escribir? Porque la de la entrevista te la acepto, mas o menos se como es, como se escribe, pero ¿la crónica? ¿qué carajo será la crónica? Y ahí nomás en esa primera clase empezamos a escribir. “Que primero quiero una descripción de cada uno de ustedes, que después la del compañero, vayan pensando un posible entrevistado pero también hagan la nota de lector del texto sobre el paradigma indiciario (si me preguntabas que era una nota de lector tampoco te iba a saber decir). Demasiadas cosas, un primer bloque entregado con zozobra, y un segundo que costó sangre, sudor y lagrima. Un libro, un prólogo que abrió mentes, crónicas que conmovieron, que abrieron puertas sobre un género demasiado vital como para no conocerlo. Leer el blog de los compañeros, el de los talleristas del cuatrimestre pasado para aunque sea darse una idea de cómo arrancar. Mamita querida que difícil es esto. Charlas con los compañeros vía mail, mensaje de texto, chateo, todo para que por lo menos cometamos los mismos errores. Ya paso medio cuatrimestre y no parece mentira. Y aunque Celia este embarazada (ya está confirmado) parece tener ganas de que sigamos escribiendo. Ahora narración, Piglia y después los tan temido ensayos. Allí estaremos, viendo como la piloteamos. Eso si de algo podemos estar seguros, no somos los mismos de antes.

proceso de escritura

Sin duda el proceso de escritura en relación a la crónica es uno de los más difíciles que me ha tocado afrontar. La crónica es sin duda un género complejo en la medida en que el que toma la palabra deja en el texto mucho de si. En mi experiencia el “bloque crónica" ha dejado múltiples sensaciones en relación a mi propio proceso de escritura. En primer lugar haber leído crónicas para poder entender un género sobre el que poco sabía me introdujo en un mundo sobre el que quiero saber más. La crónica es a mi juicio la más completa de las formas de relato, es esa forma de narrar que conocía superficialmente y que ahora también creo poder escribir. Por esta lado lo bueno. De la otra vereda está quizás el proceso de escritura en si. Pocas cosas han sido más traumáticas (en lo que a escritura se refiere claro está) como el sentarse frente a un teclado y un monitor para realizar una síntesis sobre lo objetivo de un tema y mis propias vivencias de ello. La crónica es un género difícil de escribir. Como en todo proceso de escritura es necesario volcar ideas para luego ordenarlas. En la crónica esas ideas, esos atisbos de frases generadas para comenzar la escritura eran hechas y deshechas unas tras otras. Lo gratificante fue sin duda la obra finalizada, la crónica con todos sus defectos, con toda su cadencia finalizada, presentada ante los ojos de un espectador, que casualmente es su autor.